A través de la Biblia

VIERNES 07 DE NOVIEMBRE- VOLVER ATRAS

PAG.318

Percibir lo invisible

No fijando nosotros la vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas..     2 Corintios   4: 18,

El cristiano vive por fe y todo lo que emprende lo acomete desde esa dimensión de dependencia y confianza en el Señor. El apóstol no está prohibiendo que miremos las buenas cosas que nos puedan ayudar en la vida cristiana. Sino que no s llama la atención parar que nuestra mirada no quede fija en las cosas visibles, por buenas que sean. Nuestra mirada debe elevarse para captar con el ojo de la fe lo que el Señor tiene para su pueblo, que va mas allá de lo que el ojo humano pueda ver.

Al mirar por fe, mas allá de lo que alcanza a ver el ojo o entender la mente, se aprende a depender de lo invisible y a vivir con la confianza de que Dios dirige nuestra vida. Vivir por la fe es negarse a uno mismo para dar paso a una confianza absoluta en el Señor. “No debemos mirar las cosas que se ven, sino las que no se ven,: pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. Al sacrificar los deseos e inclinaciones egoístas cambiamos cosas sin valor y transitorias por cosas preciosas y duraderas. Esto no es sacrificio, sino ganancia infinita”  (Ed 297).

La gracia de la fe es la medicina mas efectiva en contra del desanimo en momentos de dificultades. Mirar las cosas de arriba nos va preparando para vivir por la fe, y hasta cuando las cosas no vayan como a nosotros nos gustaría, contaremos con fuerza para seguir adelante. La fe ayuda a adoptar decisiones correctas en los momentos difíciles. Cuando uno se acostumbra a hacer una cosa buena, en los momentos en que no tenga tiempo ni para pensar actuará de acuerdo a las buenas costumbres adquiridas. Por lo tanto, es importante acostumbrarse  a mirar adelante, mirar a lo invisible.

Como cristianos debiéramos mirar siempre adelante, siempre a la esperanza bendita de la venida del Señor. En último término, la fe siempre mira al futuro, siendo que el presente y el pasado ya son conocidos. Mirar al futuro, mirar a lo que no se ha visto, es el privilegio del cristiano, con la plena confianza de que en ese futuro está el Señor esperando a sus hijos. El presente es el ancla par confiar en el futuro. Y no el lugar donde nos interese aposentarnos. La fe es lo que se requiere de nosotros.

JEREMIAS 44: 1 – 45: 5;   2  CORINTIOS  3: 1 – 4: 18

 
 

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