LA EXPIACIÓN EN SÍMBOLOS - I

Lección 06 para el 08 de noviembre de 2008

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Lunes 03 de Noviembre: EL PECADO Y LA IMPUREZA

El libro de Levítico trata, con detalles, el problema del pecado y la impureza, pero enfatiza en especial el tema de la pureza/impureza, o la contaminación/purificación. La impureza se consideraba como dañina para la relación del pacto como un pecado moral en sí mismo. Las instrucciones con respecto a la impureza tenían el propósito de motivar a los israelitas a evitar cualquier cosa que pudiese contaminarlos. Las leyes con respecto a la purificación los instruían con respecto a cómo podían restaurarse a un estado de pureza ante Dios.

Hay varias fuentes de impureza, algunas de las cuales son inevitables. Por ejemplo, está la contaminación en la que cae una mujer durante el nacimiento de un hijo (Lev. 12). En este caso, la contaminación es el resultado de la descarga de sangre que acompaña el parto (Lev. 12:4, 5, 7; ver también Lev. 15:19-30 por otra clase de impureza). Un hombre con hemorragia también se consideraba impuro (Lev. 15:1-15; ver también los vers. 16-18).

En esos casos, la persona era la portadora de un agente contaminante; por lo tanto, ella tenía prohibido entrar en contacto con otras personas o con cualquier cosa santa. Obviamente, el énfasis en lavarse y en la cuarentena sugiere una preocupación higiénica. Pero, también había un interés teológico. La persona impura no podía entrar en contacto con otras personas y era excluida del Santuario. “Impureza” llega a ser una metáfora para expresar la separación de una persona de Dios y de otros. De hecho, la impureza generalmente se asocia con la muerte. Está conectada con cuerpos muertos (Núm. 6:6, 7, 11), enfermedades (Lev. 13, 14), hemorragias o descargas de sangre (una manera de permitir que la vida se escape) y la emisión de semen, que es la “simiente” de la vida. El leproso era totalmente impuro y considerado como muerto (Núm. 12:9-12).

La persona impura estaba en el dominio de la muerte y podía retirarse de ese lugar únicamente mediante un ritual de limpieza. De otro modo, la persona quedaba separada permanentemente de Dios y del resto del pueblo de Dios (Lev. 15:31). El concepto bíblico de impureza indica que los seres humanos están casi en un estado natural de contaminación, existiendo en un ambiente que es fundamentalmente impuro. Necesitan limpiarse a fin de estar libres para acercarse a Dios. Esta limpieza era principalmente posible por medio de la sangre de una víctima sacrificial (Lev. 12:8).

Lee Efesios 2:11 al 13. Aunque no se usa el lenguaje de la impureza, ¿de qué modo el concepto, como se explicó arriba, está presente en estos textos? ¿Qué clase de “impureza” afrontamos hoy? ¿Cómo podemos limpiarnos de ella?

 
 

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